Del Olivo
Que Galicia era tierra de Olivos no es ningún secreto pero menos conocido es que fueron objeto de una tala indiscriminada en época de los Reyes Católicos dada por los impuestos que había por cada olivo plantado ( 1 real por cada uno). Solo sobrevivieron los de los montes y sierras que escaparon al control de la Hacienda Pública y los que tenían las iglesias en sus inmediaciones pues estaban exentas de este tributo, usándolos para hacer los santos óleos y aplicarlos en la unción de los enfermos.

Los olivos más antiguos se encuentran en localidades como Redondela o Arbo. Existiendo una especie de olivo autóctona propia gallega.
La existencia de numerosos topónimos como olivo, olivares, oliveira perviven en la calles y pueblos gallegos. De hecho Vigo era conocida como ciudad del Olivo y actualmente ciudad olívica en parte por los numerosos olivos que tenía y por el del olivo que pervivió en la concatedral de Santa Maria de Vigo. Continuando hoy en día en el paseo de Alfonso XII uno procedente de un esqueje del mismo.