De donde vienen las fiestas del carnaval y San Valentín...un curioso sorteo de mujeres y santos!

Antiguamente el día 15 de febrero se celebraban la fiestas del dios Lupercus (dios de la fertilidad y protector de los rebaños) En ella los Lupercos, que eran los sacerdotes del dios Luperco elegidos entre los ciudadanos más sobresalientes de Roma, se reunían el  15 de febrero  en la gruta Lupercal en lo alto del monte Palatino (donde se suponía se habían criado los fundadores de Roma:  Rómulo y Remo por una loba) para sacrificar cabras y perros ( animales impuros para ellos). Luego se pintaban con esa sangre y se vestían con sus pieles, además hacian tiras de piel (februa) con esas pieles, que luego usaban para azotar a hombres y mujeres a su paso en la carrera que hacían alrededor del monte Palatino. De aquí se supone proviene la costumbre de los actuales carnavales gallegos de Verín, Xinzo de Limia y Laza ( Fiestas declaradas de Interés Turístico Nacional) en que los cigarrones, pantallas o  peliqueiros van golpeando y apartando a la gente con látigos de piel ,vejigas de animales o zamarras en su frenética carrera a lo largo de las calles gallegas .

Los hombres de Roma lo buscaban pues creían que les purificaba y limpiaba de sus pecados, las mujeres que las volvía fecundas.

Otro de los ritos de estas fiestas consistía en poner los nombres de las jóvenes (o prendas de ropa de las mismas) en una caja que los jóvenes iban sacando correspondiéndole como pareja de juegos la que sacasen y que se constituiría en su pareja durante todo el año hasta el siguiente sorteo.

Lupercus

Es Teodosio quien en el año 345 mediante un decreto abolió el paganismo y la adoración de distintos dioses con lo que empieza a desaparecer estas fiestas

Posteriormente Gelasio I, en el año 494 volvió a prohibir estas fiestas e instauró el 14 de Febrero el día de San Valentín. Constituido en un mártir cristiano (270 d c) pues había casado a numerosas parejas cuando el matrimonio había sido prohibido por  Claudio II,  que creía que los soldados casados eran peores que los solteros pues les costaba abandonar a sus familias para participar y centrarse en las batallas.

Asimismo se cambió el sorteo en el que anteriormente los jóvenes  se emparejaban con las muchachas  en otro en el que se sortean los nombres de santos debiendo emular el comportamiento del santo todo el año tanto hombres como mujeres.